Después de una pequeña investigación y cálculos de costos, decidimos que, al ser tres (Julia y nosotros), era más conveniente irnos a Battambang en un carro privado con chofer, que en bus. Un poco mas costoso, pero ahorrábamos tiempo y evitábamos el cambio de transportes.
Llegamos después de cuatro horas, el camino era una planicie infinita llena de terrazas de arroz, secas en estas fechas. El paisaje de Cambodia es muy diferente al de Laos lleno de montañas y grandes variaciones de región en región. La topografía de Cambidia es monótona, todo plano y, muy de vez en cuando, una pequeña colina, llamada "Phnom". En lo que sí se parecen es el la sequedad de la tierra en esta época.
Encontramos hotel, dejamos las maletas y nos fuimos a explorar la ciudad. El Stumg (río) Sangker atraviesa la ciudad. Al lado oeste del río se encuentra el centro con sus calles principales paralelas al río. En la calle St 1, frente al río, se encuentran vario edificios coloniales como la casa del gobernador y el museo de Batambang.
Al parecer esta es una ciudad muy famosa entre los que quieren crear ONGs, la mayoría de los cafes, restaurantes, tiendas y galerías apoyan a una ONG diferente. Además se encuentran folletos y carteles de eventos, planes y proyectos creados por las ONGs en cada esquina. Y obviamente, la ciudad esta llena de personas, la mayoría occidentales, que trabajan en las ONGs. Que podrán hacer tantas ONGs allí?
Se genera un sentimiento de que hay demasiadas organizaciones, poco organizadas y sin metas concretas. Este es un ejemplo de que no solamente la intención es lo que cuenta. Aunque sean creadas con el propósito de ayudar a la gente de allí, a nuestro modo de ver, están haciendo lo contrario. En vez de apoyar a la gente local para desarrollar sus actividades y mejorar su economía, respetando las tradiciones y costumbres, fomentan la transformación de lo local buscando estándares occidentales. Como consecuencia, se genera una perdida de identidad, algo que en Cambodia a sido muy sufrido e impuesto, y de creatividad, virtud que fue robada desde el régimen. (ver mas en el capitulo final de pensamientos sobre Cambodia)
En la tarde, en un delicioso cafe al estilo europeo, acordamos que un día más era suficiente para hacer lo que queríamos. Así que, la mañana siguiente nos levantamos temprano, alquilamos un tuk tuk y nos fuimos a conocer los alrededores.
Primero fuimos al tren de bambú (nory) que, tanto Julia como nosotros, habíamos oído que era muy divertido. A unos tres kilómetros de la ciudad, una vieja carrilera de la época francesa comunica el pueblo de O Sra Lav con las cercanías de la ciudad. Los locales utilizan el servicio dos veces al día, en la mañana para ir al mercado y en la tarde para volver a sus casas; mientras tanto se transforma en un parque de diversiones para turistas. La plana "montaña rusa" recorre 7km sobre desaliñados y oxidados carriles. El vagón es un claro exponente del ingenio local: una plataforma de bambú, de ahí su nombre, es soportada sobre dos ejes e impulsada por un motor que genera mas ruido que potencia. El freno es un trozo de madera que el experimentado técnico ferroviario empuja con su pie generando la suficiente fricción en los rieles para detener el vagón. Se preguntaran ¿qué pasa si dos trenes se encuentran sobre las vía en dirección opuesta? El ingenio local también resolvió uno de los problemas mas grandes de las ferrovias; primero se desmonta el motor y se levanta la plataforma, luego son levantados los ejes, en forma de pesa de gimnasio, y por ultimo se da vía al vagón enfrentado. Para no entrar en discusiones que generen perdida de tiempo y retraso en el horario varias normativas son aplicadas al momento de decidir cual de los trenes debe ser desmontado; 1. Cantidad de pasajeros 2. Transporte de bienes u otros vehículos (ej. Motocicletas) 3. Cantidad de vagones por dirección. Aquel que cumpla y exceda mas normas tiene el privilegio de seguir en la vía.
El destino es un pequeñísimo pueblo con cultivos de arroz y una vieja fabrica para su tratamiento y limpieza. A la cual fuimos invitados a entrar por su único operario. Un viaje como este nos enseña que no es el destino sino el camino lo que se disfruta. (ahí les dejamos otra enseñanza).
Luego de una pacífica caminata volvimos a abordar y recorrimos de vuelta los 7km; esta vez con el máximo estatus pues tres vagones, es decir tres "trenes" iban en nuestra dirección. Al volver a nuestro tuk tuk le indicamos el siguiente destino.
Siendo las 10.30 de la mañana, lo del tren fue mucho mas corto de lo esperado, nos dirigimos a la famosa cata de vino de Battambang. A las afueras de la ciudad y en dirección opuesta a las vías del tren, un viñedo, uno y único en todo Cambodia, produce, con licencia gubernamental, el mejor y único vino y destilados del país. El titulo de mejor lo gana por ser el único! Otro valioso ejemplo de saber recorrer el camino sin expectativas ni deseos (mas enseñanzas). Por US$2 pueden degustar de una deliciosa copa de vino, una deliciosa copa de su mejor, y de nuevo único, brandy, un shot de su jugo fresco de uva y un shot de su jugo de jengibre con miel, que no entendemos que tiene que ver¿? pero era lo mejor de todo. Además, por el mismo valor puedes recorrer los viñedos y disfrutar de la deliciosa sombra de las hojas de parra y ver los racimos de la jugosisima uva colgar de sus ramas. Un grandioso, y único, momento que nos hizo pensar en Luis Miguel y en, verdaderamente, delicioso vino.
Volvimos a almorzar a uno de los cafés que soporta una iniciativa local de turismo ecológico de bajo impacto medioambiental y alto impacto y envolvimiento socio-local que se dedica a hacer tours en bicicleta por la región, soporta e incentiva el arte local (principalmente dominado por extranjeros locales), tiene un espacio de reunión y desarrollo de motricidad fina y gruesa para los niños de la localidad y, lo mejor de todo y razón por la deberían visitarlo, tiene buena comida y buen café, el café 1.5 (lo encuentran en trip advisor pues si escribes un buen comentario te regalan un café para que tu juicio sea objetivo). De verdad tiene buena comida!
Esa tarde nos dedicamos a la planeación y consultoría de la consecución del pasaje para el viaje de la mañana siguiente. Y luego, el sol cayó y la primera caminata artística local, de ahora en adelante establecida el primer viernes de cada mes, comenzó. El objetivo principal, involucrar a la sociedad y promover el arte local. Los invitados especiales, 4 galerías/café/ONG propiedad de Europeos locales de la región y varios artistas de la misma localidad local. Los locales estaban en el mercado haciéndose las uñas y comprando vestidos pues una gran boda, que cerró la calle vecina a la del arte, tendría lugar al día siguiente.
En la mañana, confundidos, tomamos el bus a la capital, Phnom Penh (Colina de Penh).












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