Salimos de Don Det después de casi no irnos. Compramos el tiquete del bus que incluía todo. Todo significa, barquito de la isla al puerto de Nagasan, bus hasta la frontera y bus desde ahí hasta tu destino, el nuestro Kratie.
Llegamos a la lejana frontera entre Laos y Cambodia, único cruce fronterizo abierto al día de hoy entre los dos países. Mucho menos congestionada que la anterior entre Tailandia y Laos pero mucho mucho más burocrática. Para inmigrar de Laos requieres el sello en el pasaporte que, en esta remota estación, tiene un "impuesto" de 2 U$, por el recibo no te molestes. Para entrar a Cambodia otros "impuestos" no gravados son cobrados por los agentes fronterizos. El primero, que podría llamarse "impuesto a la salud", debes pagarlo en la primera caseta de la larga calle llena de casetas. En este puesto te dan una hojita amarilla con recomendaciones saludables por la que pagas 1U$. Caminas unos metros hacia el segundo puesto, este para visar el pasaporte, donde pagas los legales 23U$. Un paso a la izquierda te piden una foto tipo visa para adjuntarla a los papeles que entregas; si no la tienes no importa, los billetes de 2U$ son igualitos a todos los turistas. El ultimo, en una nueva caseta, es el sello de emigración, por que la tinta es cara otros dos dólares son requeridos para que el oficial la utilice. Al final los 23 son 30, same same. Un adicional, al antiguo pasaporte colombiano sin los datos biométricos en el chip o el código de barras, es una exhaustiva miradera y revisadera solo resuelta por otra tarjeta de identidad y 5 policías comparando los datos.
Cruzamos la frontera y el bus nos esperaba para distribuir a los turistas en sus diferentes destinos. Conocimos a una pareja de Malta, pequeña isla independiente, al sur de Italia, con los que compartimos casi todo el viaje.
Durante el recorrido el asistente del bus insistía en que cambiáramos nuestro destino y siguiéramos derecho a Siam Reap, lo que significaba 10 horas mas de bus. Nos dio todas las razones posibles por las que deberíamos seguir, entre ellas la falta de hoteles en la ciudad, el año nuevo chino que duplicaba los precios y los turistas locales y por ultimo lo difícil de conseguir transporte para salir de la ciudad, al final cuando llegamos a nuestro destino nos dimos cuenta que siendo solo tres turistas el bus debía desviar su camino y entrar a la ciudad.
Al bajarnos del bus conocimos al tercer turista, Francesco Molducci. Su nacionalidad la revela su nombre, su trabajo: contador en una empresa de pinturas y su motivo de viaje, vacaciones. El italiano mas buena onda del planeta. Buscamos el hotel juntos y quedamos para comer. En la comida descubrimos que nos podíamos reír todo el tiempo, sin parar, de él y con él.
Francesco, que hablaba ingles para sobrevivir prefería hablar en un lento italiano para que le entendiéramos. En ese momento Natis dijo "yo sabia italiano pero se me olvidó por no practicarlo", de pronto cerró los ojos, se concentro y al volvernos a abrir hablo italiano tan fluido como el de Francesco; Martin quedó con la boca abierta. Si se acuerdan de Matrix cuando Trinity aprende a volar helicóptero, fue igualito! Esto facilitó nuestra conversación y nos hizo pasar grandes días juntos.
Quedamos para desayunar y salir a pasear en bici. Nuestro destino, a 15 km, los delfines del Mekong. Antes de salir, el hombre de las bicicletas, nos informó sobre un lugar, famoso para los locales, donde se puede hacer picnic sobre el río. Una hora y media después llegamos al puerto donde zarpan las barcas y te llevan a ver los delfines. Parados al frente de los botes nos miramos y con algo de decepción decidimos seguir, un kilometro mas, hacia el "famoso" lugar de picnic.
Llegamos unos minutos después y esto sí nos sorprendió. Una gran combinación, única oportunidad cada año, se nos presentó. Sumen el lugar más popular de la región al año nuevo chino! Un mar de locales se establecía sobre plataformas que flotaban sobre el río. Cargaban neveras llenas de cerveza y compraban la comida en los puestos locales. Pescados, mazorcas, pollos, bananos fritos, envueltos de todo tipo, dulces y más y más se vendían por todos lados.
Caminamos por la plataformas hasta llegar al final y allá una pequeña colina nos invitaba a subirla. Empezando el ascenso un local nos pregunto nuestro destino, le respondimos que era la cima de la arenosa colina. "Hooo, ¿van al baño?"- nos preguntó y en ese momento dimos la vuelta y descendimos lo ascendido entendiendo la función local del llamativo lugar. Después lo usaríamos con propiedad!
El amigable y muy insistente local, si mal no recordamos, llamado Zorec, nos invitó a sentarnos con él y sus amigos en una de las plataformas y unirnos a la celebración. Accedimos y los tres fuimos recibidos por un grupo de varones locales y un ir y venir de platos y tragos. Nos dieron cerveza hasta que sentimos que era nuestra oportunidad de ir a comprar algo para compartir con el grupo. Pasamos unas horas con ellos hasta que supimos que era suficiente y desde otras mesas llegaban mensajes dirigidos a Natis requiriendo su presencia. Nuestro huésped original trató de convencernos de lo contrario ofreciendo más trago y más comida pero las pocas horas de luz que quedaban y el largo camino de vuelta en bicicleta por la carretera llena de locales festejando y manejando ganó el pulso.
Durante todo el norte de Cambodia un plato protagonizó, hasta convertirse en delicates, nuestros trayectos y momentos de hambre. Nosotros los llamábamos "los peacaditos", su nombre original Naam. Por unos centavos venden trocitos de pescado crudo y marinado envueltos, uno a uno, en una delicada hoja de menta y sobre esta dos hojas de plátano cruzadas. En cada "racimo" unos diez pescaditos nos deleitaban, al menos por los pocos segundos que duraban. Los extrañamos pescaditos!!!
Esa noche festejamos con Francesco y nos despedimos de él que partía hacia Siam Reap prometiendo el reencuentro en un par de días. El siguiente día nos dedicamos a trabajar en nuestro viaje y su logística futura. Recibimos un mensaje de Julia (leer el capitulo de Sengigi en Lombok, Indonesia) informando su llegada al sur Cambodia y cuestionando nuestro estado actual. Al final cuadramos encontrarnos en Siam Reap para viajar unos días juntos. Al día siguiente salimos temprano a cumplir nuestras citas.














No hay comentarios:
Publicar un comentario