sábado, 19 de noviembre de 2011

Diarios de motocicleta 2 Norte de Lombok

Decidimos que era hora de salir de nuestro nuevo hogar, Santai, y hacer un paseo de un día por Lombok, asi que, alquilamos unas motos y nos fuimos de paseo al norte de Lombok con Cecile y Gael, la pareja de Francia. Nuestro destino final era una cascada de Senaru, que queda a 2 horas de Mangsist. La carretera bordea toda la costa norte de Lombok lo que hace que pasear por ella sea todo un espectáculo. Cada bahía, encerrada entre acantilados, podría ser la foto de una postal. Desde uno de los "miradores" (lado de la carretera) se podían ver las Gilis y la mayoría de la costa norte.

Para llegar a Senaru hay que empezar a ascender el monte Rinjani (pronunciado para los hispanos Rinyani), el monte sagrado de Lombok, no solo para los de la propia isla sino para toda las islas aledañas y sus diferentes religiones. En momento de nuestra visita una gran peregrinación se estaba llevando a cabo con Musulmanes, Hindú, Sasak y Cristianos.

Ascendimos hasta Senaru, punto de partida de la mayoría de treks a la montaña, dejamos las motos y nos alistamos a almorzar en un restaurante que leímos en nuestras guías. La comida buena pero la vista excelente. Hacia el norte (abajo de la montaña) se pueden ver terrazas de arroz y cultivos de diferentes índoles que solo son cortados por el mar al final. Hacia arriba la montaña sagrada y con varias cascadas.

Al terminar el almuerzo empezamos nuestra caminata hacia la cascada. Al acercarnos a la entrada donde se pagan las entradas vimos una excesiva cantidad de locales. Solo en ese momento nos dimos cuenta que era un día festivo musulmán y que todos los locales salieron de "paseo de olla". Fue como estar de vuelta en Colombia. Ordaz de gente saliendo por las escaleras con toda la ropa mojada y las mujeres con su pelo "encrespado" y el rímel corrido. Al llegar a la parte mas baja nos encontramos con el anhelado lugar. Una cascada de dos cuerpos, en un escenario jungloso solo igualado en su belleza por otras mil quinientas cascadas en el mundo. Un lugar especial por su fuerza natural, creemos que nos equivocamos en la elección del día. Devolvernos del lugar fue muy especial. Nop usamos la escalera establecida sino seguimos uno de los caños que alimentan las terrazas de arroz del pueblo y de pronto estábamos alejados del ruido de la gente con el espectacular paisaje de la montaña.

La vuelta fue mas rápida, por la misma carretera costera que esta vez nos regaló un muy buen atardecer. La noche cayó y fue la primera vez que manejamos de noche por las calles de Indonesia. Llegamos a Santai justo en el momento en que se servia la comida y en el mismo instante se fue la luz.

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