La invitación a la que no podíamos faltar era a una boda de la familia del HomeStay donde nos quedábamos. Es decir familiar de Mani.
Era la casa de al frente donde se reunieron al jolgorio. Como regalo llevamos un sobre con algunas rupias que le entregamos a la novia. Ella con un súper vestido y adornada con joyas y una corona tradicional nos recibió con una sonrisa y nos ofreció un lugar en una de las 3 tarimas elevadas que usaban para sentarse donde hay canastas llenas de postres tradicionales, claramente todos hechos de arroz.
Al fondo un escenario donde una bailarían divertía a los asistentes. Nos repartieron sates de cerdo súper picantes, como toda la comida realmente tradicional, y un vaso de lo que parecía leche cortada. El vaso de tuak, un extracto de palma de coco fermentada, que sabe a chicha. Ese extracto es la base para destilar el arak una licor mucho mas puro que puede llegar a altos grados de alcohol.
Después de bailar como local, tomar como local, jugar con los niños locales y tratar de hablar algo con los novios, todo esto entre 5.30 pm a 9pm, fuimos a comer en Wawa Wewe un restaurante local con buena comida y precios apropiados. Wawa Wewe traduce literalmente Mas o Menos un extraño nombre para un restaurante. Allá se mudó la mayoría de la fiesta y nos reencontramos con nuestros nuevos amigos.
Al día siguiente no hubo pesca.
Nuestro desayuno, tradicionalmente un pancake de banano hecho por Mani, fue complementado con Urab, una ensalada típica, pedazos de pesado frito y Sambal, salsa picante tradicional, (muy picante) hecha con semillas y picado de ají rojo macerado en mortero de piedra. El nieto comía Sambal como si fuese dulce mientras nosotros bogábamos agua.
















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