De nuevo en la carretera con Cecile y Gael, alquilamos el equipo de snorkel, para nosotros solo aletas por que natis, muy inteligente se acordó de empacar muertas caretas. Salimos a nuestro primer destino, el barco hundido Estado Unidense Liberty en la playa de Tulamben.
Después de 30 minutos de carretera en el noreste de Bali llegamos a una playa de piedras negras, parecidas a las de río, ubicamos el lugar gracias a los buzos de la zona y entramos al agua.
La recepción fue de unos cuantos pescados de importante tamaño, comerían 3 o 4 personas, que empezaron a seguirnos y a rodearnos. El panorama un poco confuso al principio se torno muy pacifico cuando, al tranquilizarnos, nos dimos cuenta que solo querían ser nuestros amigos. Desde ese momento nos acompañaron a nuestro lado.
Al alcanzar el barco con una profundidad entre los 2 y unos 30 metros encontramos un panorama sorprendente. Miles de peces de colores, tamaños y formas diferentes rodeaban lo que hoy es una formación de coral sobre el metal. Es difícil medir las distancias cuando nadas pero el escenario esta dividido en 2 secciones principales del barco cada una a unos 20 o 30 metros de la otra. La primera sección que alcanzamos tenía una concentración de peces de mayor tamaño y menos coral. La segunda sección fue para nosotros la mas impresionante. Un cardumen de miles de atunes formaba un remolino de diferentes geometrías; una sección del barco ahora 100% cubierta de coral era la escenografía de los cientos de peces fe colores que se alimentaban de ella. El barco generaba una peque cueva a pocos metros de profundidad donde nos metimos a explorar y a estar rodeados de toda la vida submarina. Nadamos casi dos horas sin dejar de sorprendernos.
Al salir del agua, alistarnos y quitarnos algo de sal seguimos nuestro camino, que en verdad era de vuelta hacia Amed y hacia en sureste por la carretera costera. Nuestro destino el palacio de agua de Tirta Ganga.
La carretera bordeaba la costa y al adentrarse en regiones de montaña se veían paisajes de terrazas de arroz, que nunca dejan de ser impresionantes, selva y de fondo el mar. Al llegar a nuestro destino almorzamos en un warung en el medio de las terrazas de arroz con una vista impresionante. Esta fue la primera vez que vimos a una de las viejas "locas" armada con un cuchillo y una os y gritando y agitando sus brazos para cuidar los cultivos.
La entrada al palacio parecía una caseta de cobro normal rodeada de pequeñas tiendas locales de recuerdos y bebidas. La transformación se ve al cruzar el umbral de la caseta. Tres piscinas adornadas con puente, fuentes, esculturas y lotos sorprenden por su imponencia. En la piscina de la derecha un camino de pasos sobre el agua permiten que todos los visitantes camines sobre ella. La fuente mas imponente se encuentra al frente y mantiene la misma proporción de los techos sagrados de los templos en forma de pirámide escalonada. Pasamos otras dos horas jugando entre el vasto complejo construido en 1948 por el Rajah de Amapura, hombre enamorado del agua.
Al salir en encontramos el warung Finish, may be tomorrow, donde entramos a tomar unos reconocidos lassis y encontramos solo agua y una prueba de vino de arroz negro; que es muy recomendado!
Nos devolvimos temprano por que nos esperaba una incitación a la que no podíamos dejar de asistir.


















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