Nos despedimos de Sidemen temprano en la mañana. Un carro nos esperaba a los tres para emprender camino por las montañas hacia la costa norte de Bali; esta vez pasaríamos por la Gunung y Danau Batur, la segunda montaña mas importante con tres volcanes activos y un gran lago en la cima. Nos detuvimos a mirar el paisaje que media hora después se cubrió completamente y desapareció entre las nubes.
Después de tres horas largas de camino curvoso y baja velocidad llegamos a Lovina a revisar los hoteles que habíamos seleccionado en la guía. Conseguimos un gran cuarto para los tres con balcón y terraza. El precio justo para cualquier billetera, verdaderamente cualquiera.
El resto del día nos dedicamos a relajarnos en las negras playas llenas de pescadores.
Supimos que uno de los "imperdibles" de la región era el avistamiento de delfines al amanecer. Además supimos que hacerlo al amanecer con los toures programados era un desfile de turistas y delfines asustados. Decidimos entonces buscar un pescador y salir a navegar cuando los botes turísticos regresan.
Nuestro bote tradicional para no mas de cuatro personas nos llevó lentamente al punto exacto.
Desde lejos se ven brillar cientos de puntitos que al acercase se convierten en delfines que juegan al lado del bote. Sin ningún bote a nuestro lado pudimos ponernos las caretas y saltar al agua.
Adentro el infinito azul. Luego rápidas sombras pasaron bajo nosotros solo para ascender y nadar a nuestro lado. Se desplazan a velocidades que nuestro bote no alcanza así que nos tocaba mudarnos de lugar para ver otro grupo.
Volviendo solo se sentía evitación. Un sentimiento único.
Al regresar a tierra firme alquilamos motocicletas y emprendimos camino a las montañas del noroeste de Bali, las ultimas por conocer, la región de Munduk.















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