El sábado 12 teníamos listas nuestras maletas para salir de Santai. Un taxi nos recogió para ir al puerto de Lembar donde los ferrys, la forma mas barata de pasar de una isla a la otra, se embarcan. El ferry lleno de locales fue para nosotros un curso de bahasa indonesia. Una familia que se sentó a nuestro lado, nos hizo el quiz de los números, las horas del día y lo básico en conversación.
Saya (yo)
Kamu (tu)
Anda (usted)
Dia (el/ella)
Kita (Nosotros)
Siapa nama anda?
Nama saya Natalia / Alejandro
Anda dari mana?
Saya dari Colombia
Berapa umur anda?
Umur saya 28 / 27 (Dua puluh delapan/ Dua puluh tujuh) tahun.
Bagus (Good)
Tidak (No/Not)
Ya (Si)
Enak (Good food)
Bahasa Indonesia?
Saya bahasa sedikit Indonesia.
Selamat Pagi (morning)
Selamat Siang (11-2pm)
Selamat Sore (2-6pm)
Selamat Malan (6-night)
Selamat Tidur (al que se va a dormir)
Selamat Datang (Bienvenido)
Selamat Jalan (Buen camino/Hasta luego)
Selamat tinggal (Buena estadía/Hasta luego)
Terima kasih (gracias)
Sama-sama (De nada)
Satu
Dua
Tiga
Empat
Lima
Enam
Tujuh
Delapan
Sembilan
Sepuluh
Apa kabar? (Como estas)
Baik-baik saya
Laut (mar)
Pantai (playa)
Pulau (isla)
Gunung (montaña)
Danau (lago)
Fueron 4.5 horas de aprendizaje y de recompensa el atardecer y haber compartido con una hermosa familia de la que nos despedimos al final con mucha alegría.
Salimos de noche al puerto de Padangbai en Bali, a donde llegan y salen los ferrys de Lombok. Caminamos con nuestras maletas hasta la punta norte del pueblo buscando un hotel que nos recomendaron en Santai, el Topi inn. Al llegar a el nos dieron la noticia que solo les quedaban camas en el cuarto comunal, que mas que cuarto era la sala común del hotel. Sabíamos que no era buen negocio pues cada cama costaba 40.000 Rp y el cuarto 100.000 Rp. Decidimos quedarnos mas por cansancio que por economía. Una noche singular con tormenta y ferrys llegando al muelle cada hora con su sirena. En recompensa comimos en el restaurante del hotel, con cocina orgánica, bakery y lujos que no veíamos desde Ubud. Además unas cuantas cervezas.
A la mañana siguiente salimos a explorar el pueblo sabiendo que a las 2 pm debíamos estar en camino a Amed. La playa del pueblo, al ser puerto no está en muy buen estado, en compensación las dos playas que la bordean son muy especiales. Hacia el norte, muy cerca del hotel, pasando una pequeña colina esta Blue Lagoon una playa de 20 metros completamente coralina. Pasamos un buen momento careteando hasta que el frío del agua nos sacó. A la vuelta desayunamos en un warung local. Nos refrescamos en el hotel y salimos en búsqueda de la playa del sur, Bias Tugal. Tras media hora de caminata y tratar de seguir las indicaciones que nos habían dado llegamos a la playa más especial del viaje. Arena blanca, agua transparente y poderosas olas, pasamos los 30 minutos playeros mas divertidos. Una señora con un warung nos refresco con dos jugos de puro mango y compramos los sarong que después nos vendrían muy bien para diferentes ceremonias.
El afán de las dos de la tarde hizo que el tiempo fuera corto y que tuviéramos que ir en busca del ultimo Bemo para ir a Amed donde nos esperaban de nuevo Cecile y Gael.
Volvimos al hotel por las maletas y emprendimos camino hacia la carretera principal en búsqueda del Bemo. No hay directos hacia Amed lo que nos obligaba a cambiar 3 veces de transporte. Un conductor privado que salía hacia nuestro destino tuvo la suerte de oirnos hablar y creemos reconoció en nuestro español el nombre del pueblo y deteniose en la mitad de la carretera para ofrecernos un trato que no pudimos rechazar. Un carro privado para los dos al costo del shuttel bus del hotel por persona. Sabíamos que era mas caro que el Bemo pero aceptamos sin pensar.
Dos horas después llegamos a Amed y al haber ahorrado tiempo, no llegamos a las 6, hora estipulada para nuestro encuentro con los franceses, sino a las 4 lo que nos dio tiempo para caminar la playa de arena negra con la sorpresa de que al voltearnos vimos en todo su esplendor y sin una nube el Gunnug Agung, la montaña sagrada que tantos lindos atardeceres nos dio en Lombok. Esta vez la veíamos mucho mas cerca y solo cié sola comprendimos su imponencia.
Al encontrarnos con Cecile y Gael terminamos el día en un restaurante cercano al hotel contando las ultima anécdotas y alistandonos para un segundo paseo en moto juntos.











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