Llegamos a Bangkok después de 15 horas de transportes, 30 min bote, 30 minibus, 1.30 minibus y 10 de bus; lo que resta esperando el cambio a cada uno. A las 5 y algo de la mañana la puerta principal de bus se abrió, las luces se prendieron y la voz del conductor gritó, Bangkok!! Last Stop!!!
Cuando nos bajamos nos dimos cuenta que no estábamos en ninguna estación de bus sino en una vía principal en la mitad de la ciudad. Taxistas y tuk tuks parqueados detrás del bus se peleaban los dormidos turistas cobrando tarifas exageradas para llevarlos a su destino. Al final, después de negar varias veces "los favores y sapiencia" de los locales empezamos a caminar con muertas maletas en busca de información.
Armados con el mapa parábamos a todo transeúnte madrugador para pedirle direcciones. Al final logramos ubicar la zona donde estábamos pero no en qué dirección caminábamos. Estábamos en el centro de la ciudad cerca al Grand Palace. Caminamos hacia el palacio dándole vueltas al mapa para saber en qué calle estábamos. La noche anterior había sido el cumpleaños del rey y se notaba que había sido celebrado por todo lo alto. Ejércitos armados de escobas limpiaban lo que quedaba de la fiesta, banderas, vasos plásticos y bajo ellos una que otra persona.
Llegamos al palacio. En nuestro último acercamiento al mapa pensábamos que lo haríamos por la izquierda y claro llegamos por la derecha, lo que significa que en vez de sur es norte. Una vez vimos la blanca muralla, alumbrada todavía por las luces de Navidad, supimos que nuestro hotel estaba a una cuadra de donde el bus nos había dejado. Recorrimos nuestros pasos y buscamos la calle de nuestro hostal, Soi Rambutri.
La calle es vecina a la calle de la locura en Bangkok, Th Khao San, donde todas las noches cientos de turistas invaden los bares y las luces de neón se confunden con el cielo. Rambutri por otro lado esta llena de pequeños restaurantes, tres 7/11 (seven eleven), y un mercadillo donde comer es muy barato.
Ese día, decidimos conocer el centro de la ciudad. El palacio y su templo, que gracias al cumple de su majestad tenían acceso gratis (lo que nos ahorro 30 dólares), son uno de los grandes hitos de la ciudad. Guardián del Buda de Esmeralda es uno de los lugares sagrados del budismo. Se podía ver como los turistas se mezclaban con los creyentes y juntos se quitaban los zapatos para entrar a los cuartos de oración. Al final, con y sin zapatos, le dimos la vuelta al palacio y salimos por donde entramos.
Doblamos al sur para dirigirnos a otro templo, Wat (templo) Pho. Este Wat es la casa de un Buda reclinado de 46 metros de largo y de alto 15 metros. En las plantas de los pies se ven sus marcas sagradas. Rodeado de grandes columnas es asombroso, no solo por su tamaño sino por la paz que se siente en el lugar. Terminamos de recorrer el templo, casa de otros importantes Budas, y salimos a almorzar en el muelle cercano. Dos Pad Thai y dos cocos nos dieron energía para subir de nuevo por la calle contraria, posterior al palacio, Th Maharat.
En esa calle se encuentra el principal mercado de artículos religiosos de la ciudad. Uno ve como monjes y gente del común examinan pequeñísimas estatuas y relicarios con lupa. ¿Qué buscan? Nunca supimos, pero de aquí en adelante las pequeñas estatuas se han visto en todos los mercados, algunas de miles de dólares.
El remate de esta calle es la universidad de estudios políticos y leyes. Después de una larga caminata descansamos en la cafetería, con vista al río, y vivimos por un rato el movimiento de la U. Esta universidad ea famosa, como varias de estudios políticos en el mundo, por un enfrentamiento con la policía en donde murieron varias personas.
De vuelta a nuestra calle comimos y nos aventuramos a Khao San. Vimos la locura de la noche y como grupos enteros tomaban baldes llenos de algún cocktail, los locales ofrecían todo tipo de "show", el mas famoso; el de ping pong y los avisos de neón se sobreponen con mensajes imposibles de leer. Después de recorrer toda la calle sin que nada en particular, mas que un delicioso crepe de nutella, llamara nuestra atención, volvimos a nuestra calle, compramos unas cervezas y nos sentamos en un anden.
Al dia siguiente decidimos conquistar China Town. Siguiendo una caminata sugerida por nuestra guía, llegamos a la estación principal de trenes y desde ahí nos fuimos adentrando en lo que serían calles cada vez mas estrechas y mas concurridas. En un momento llegamos al mercado principal, un mar de personas inundaban los pequeños corredores entre un lado y otro y miles de tiendas vendían de todo, desde pescado seco hasta zapatos, frutas, joyas, medallitas, jugos, mas y mas y mas pescado seco y mas y mas y mas gente!
Al terminar ni el calor, ni la gente, ni los olores pudieron vencernos, lo que lo logró fue la contaminación de Bangkok. Respirábamos humo y nuestra piel era negra. Decidimos que era hora de movernos. Fuimos a almorzar a Siam.
Siam es la zona comercial y de oficinas de Bangkok, el sky train y los edificios modernos son los reyes de esa zona. Entramos al centro comercial mas nuevo y mas caro de la zona. Un descubrimiento, es igual a todos los centros comerciales mas nuevos y mas caros de cualquier ciudad. Almorzamos en una gigantesca plazoleta de comidas que ofrecía todo tipo de restaurantes.
Al salir caminamos por la zona y descubrimos el centro de artes y exposiciones. Un edificio muy interesante de 9 pisos es la casa de tiendas de arte y diseño, incluida una de diseño culinario especializada en helados, una exposición permanente, un centro de estudios, biblioteca y un espacio de exposición itinerante que en este caso era sobre una inundación en Bangkok y las consecuencias que traería a la ciudad. Muy buenas obras de arte inspiradas en el desastre natural que sin saberlo llegaría mas rápido de lo esperado. Un año de planeación de la exposición y casi contemporáneo a su lanzamiento, llego la inundación.
Este día tuvo la especialidad que cogimos todos los tipos de transporte posibles en Bangkok. El orden fue: Bote por el río, metro, skytrain, taxi y tuk tuk. Solo el bus publico se nos escapo.
La mañana siguiente, ultima en la ciudad, planeamos una visita a la montaña de oro. A poca cuadras del palacio se encuentra un templo construido sobre una montaña artificial creada por el derrumbe de u antecesor que Rama III intento construir sobre suelos no muy sólidos. La vista desde ahí es especial, es el punto mas alto del centro de Bangkok lo que te permite mirar 360 grados. Todas las estupas de oro y los maravillosos techos de los Palacios se ven desde una nueva perspectiva.
Esa tarde teníamos planeado volvernos a ver con Laura y Simone que habían llegado a la ciudad. Pasamos la tarde y a la mañana siguiente, muy temprano, cogimos el tren que nos llevaría a Chiang Mai, la capital cultural de Tailandia.




































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