Decidimos volver en Bemo hacia el sur atravesando las montañas de Munduk. Para esto necesitamos 3 bemos lo que implico regatear toda la mañana para al final darnos cuenta que estábamos rebajando centavos de dólar. Ya hacemos parte del juego.
Al llegar a nuestro destino, que lo decidimos mientras andábamos en el bus, llegamos a la desembocadura del río Balian, un famoso punto de surf en Bali pero sin el gentío de Kuta. Buscamos nuestro hotel y al final dimos con uno barato, a diez pasos del mar y con una torre para contemplar los atardeceres; en la cual pasamos la mayoría del tiempo.
Los días fueron relajados caminando por la playa de arena volcánica y los acantilados que desafían la fuerza del mar. Disfrutamos así los últimos días con Sophie. Tuvimos in almuerzo especial pues fuimos los primeros en comer de un pescado de 23 kg en un warug local a la orilla del mar.
Dos días después nos tuvimos que mudar a la península del sur para estar cerca del aeropuerto; increíblemente ya había pasado mas de un mes y medio. Decidimos probar suerte de nuevo con los bemos pero esta vez al conocer los precios fuimos mucho mas ágiles. El destino Balangan una playa paradisiaca en la mitad occidental de la península.
Mucho mas caro de lo que ya estábamos acostumbrados y dominado por turistas fue un golpe de realidad. Toda la cultura e identidad de Bali se desvanecía entre mojitos, piscinas y cervezas. Sin embargo, la naturaleza seguía siendo imponente. Grandes acantilados custodiaban aguas azules y las playas mas blancas que hemos visto.
Así pasamos los últimos dos días antes de volar a Singapore donde nos esperaba Whiz Chua nuestro anfitrión de couch surfing.

















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