sábado, 31 de diciembre de 2011

Diarios de motocicleta 6, la provincia de Mae Hong Son.

De nuevo nos subimos en una moto y salimos a la carretera. Al rededor de la ciudad varias aldeas y tribus, cascadas y cuevas, parques naturales y reservas forestales, competían por nuestra atención. Sin rumbo fijo decidimos ir al norte por la carretera que nos trajo.

A pocos kilómetros la "cueva de los peces", de la cual habíamos oído antes fue nuestra primera parada. En la vía cruzamos una desviación que nombraba una cascada que por el momento no llamó nuestra atención. La cueva esta situada dentro de un parque natural donde, consientes, pagamos una costosa entrada para ver la maravillosa cueva. Caminamos por un camino demarcado, a lado y lado, las cafeterías e instalaciones del parque para adentrarnos en él. El camino nunca se torno agreste y la cueva estaba mucho mas cerca de lo esperado. Una pequeña cueva con un río subterráneo era la casa de una especie sagrada de peces. Dos minutos después nos, en el camino de vuelta, nos preguntábamos si eso era todo. Buscamos mas caminos o senderos que seguir pero una gran montaña de riscos rocosos impedía nuestro paso. A la salida de nuestra poco comprendida visita nos tomamos un café y seguimos nuestro camino.

Sabiendo que si seguíamos la carretera eventualmente volveríamos a Soppong, decidimos prestados atención al desvío que nos llevaría a la cascada.

A pocos metros después del desvío nos encontramos un camino sin pavimentar que decidimos seguir y nos llevaba a cruzar un puente de bambú custodiado por un Buda de pie. El camino terminó en una casa y en una hermosa vista de cultivos. Sin tener a donde continuar volvimos a la carretera en búsqueda de la cascada.

Después de un tiempo empezamos el ascenso a la montaña y la caída de agua Pha Sua se acercaba. Localizada en una reserva forestal custodiada por agentes del gobierno, de entrada gratis, se encuentra una cascada de aproximadamente 25 metros de caída y una locación espectacular. Nos sentamos y la contemplamos por largo rato y cuando sentimos que era suficiente subimos los peldaños de tierra y llegamos al parqueadero.

Más arriba en la montaña, siguiendo la carretera, se encuentra el palacio de verano del rey. Donde alquilamos la moto nos advirtieron de la privacidad del palacio y que, a diferencia del de Bangkok, este tenía acceso restringido. Como buenos curiosos decidimos seguir subiendo y llegar cerca a la morada real. Siguiendo la carretera nos encontramos con avisos que hablaban de una aldea donde se podía catar tés, unos 30 km adelante. El palacio perdió su interés y la idea de la aldea lo remplazó.

Llegamos a al pueblo de Ban Ba Pa Paek donde nos encontramos, de nuevo, con la común decisión, izquierda o derecha. Si seguíamos a la derecha, que seguía la carretera principal, llegaríamos a la aldea del té; si nos desviábamos a la izquierda iríamos a parar a un, también señalizado, proyecto real. Sin saber que era el mencionado proyecto fuimos a conocerlo.

Una vez tomada la desviación y entrar en una pequeña carretera de precipitado ascenso, la multiplicidad de avisos sobre el proyecto, al principio en los dos idiomas, al final solo en Thai (los reconocíamos por un 2) nos dio la idea de su importancia. Después de adentrarnos en un denso bosque llegamos a una linda aldea Shan llamada Ban Ruam Thai compueta de una calle y floridas casas. 500 metros mas adelante en proyecto real de Pang Ung revelaba su secreto. Una represa, creaba una locación perfecta para admirar, los bosques y su reflejo en el agua. Felices con nuestro descubrimiento decidimos pasar mas tiempo y almorzar ahí.

De vuelta en la carretera recorrimos nuestros pasos esta vez para dirigirnos a Mae Aw, la aldea del té. Esta en un asentamiento chino justo en la frontera con Myanmar. La ciudad fue fundada por combatientes de la KMT Yunnanesa que escaparon el régimen comunista en 1949.

La aldea rodea un lago y las tiendas de té tienen los mejores lugares. Casas llenas de colores con lamparas rojas chinas dependen del cultivo de café y té para subsistir. Sentados frente al lago catando los deliciosos tés traídos de la China y de la región pensamos en lo ideal que seria este lugar para pasar varios días si tuviésemos mas tiempo. La vuelta fue rápida pues el reloj marcaba las 4 pm y a las 5.30 el Barcelona enfrentaba al Santos por la final del mundial de clubes.

Encontrar el lugar para ver el partido fue otra historia.

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