Salimos de Luang Prabang y dejamos la vida de lujo para dirigirnos al norte. El destino final era Muang Noi pero para ello debes ir primero a Nong Khiaw en bus y ahí cambiar a bote.
Nos dirigimos a la estación del norte de Luang Prabang pensando que así nos evitaríamos las molestas minivan y encontraríamos el bus local, sorpresa era la misma minivan pero debíamos esperar 3 horas para que saliera y luego pasar 4 horas en ella, lado amable, salió mas barato.
Luego del trajín del bus llegamos al atardecer a Nong Khiaw y nos pusimos en búsqueda del hotel para pasar esa noche. Encontramos un bungaló lo suficientemente bueno y salimos a caminar el diminuto pueblo dividido por el rio (Nam, a estas alturas ya deben saber que esa es la traducción local) Ou. Esa noche escogimos uno de los muchos atractivos restaurantes y nos sentamos en una de las mesas bajas. Es un pueblo muy atractivo y siendo tan pequeño tiene mucho para ofrecer.
La vista desde el puente que une los dos lados es impresionante. Montañas de limestone emergen de la tierra como gigantes únicos que bordean y custodian el río. A dos kilómetros del puente se encuentras las cuevas donde los dirigentes de Luang Prabang pasaron la segunda guerra Indochina y sobrevivieron a los bombardeos de los estados unidos en la región. Desde 1968 a 1974 dos cuevas, la primera amplia y con buenas entradas de luz, sirvió como oficina y casa para los locales, mientras la segunda, una estrecha y profunda gruta, casi 300 oscuros y apretados metros, sirvieron como banco. La primera es interesante de visitar pues aun conserva algunas de las trincheras de arena e improvisados muebles de bambú y pequeños letreros demarcan cada espacio. La segunda, es impresionante. Descender por la estrecha abertura nos hizo confrontar algunos miedos, el silencio y la oscuridad máxima (al apagar las linternas) hicieron de ella un momento memorable!
A las 2 pm nos esperaba el bote que nos llevaría al siguiente pueblo, Muang Noi. Una hora contracorriente fue necesaria para llegar al pueblo compuesto de una calle, en una punta el templo y en la otra, otro de los solitarios gigantes de piedra.
En este pueblo, mucho mas pequeño que el anterior pero aun así famoso por sus alrededores, pasaríamos tres días. La lluvia cambió nuestros planes y lo que pensábamos iba a ser mucha caminata se convirtió en descanso y reflexión. La electricidad duraba desde las 6 pm hasta las 9 pm tiempo necesario para comer y hablar con los demás viajeros antes de ir a dormir.
En este viaje conocimos a Eugenio, un gira mondo italiano con muy buena onda. Compartimos hotel y los días de lluvia. Con el venia Den un chino de muy buen corazón aficionado a la fotografía y loco como el solo, venia a pasar sus vacaciones y se habían juntado en el norte de Laos. Los cuatro pasamos buenos ratos entre la bellísima naturaleza y los fríos días. La ultima tarde conocimos a Jean y Emilie, sobra decir que son de Francia. Los 6 planearíamos el regreso, algo frustrante por la lluvia, a Luang Prabang y el resto del sur de Laos.

























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