martes, 31 de enero de 2012

Pakse, entendiendo el concepto de Same Same en el sur.

Pakse es una ciudad obligada en cualquier visita al sur. Obligatoria pues todos los caminos conducen a Pake, no porque sea un lugar especial; o sea Same Same but diferent.

Con una calle principal, huésped de algunas de los mejores cafés del país por su cercanía al boulevan plateou (la zona cafetera) y varios restaurantes y hoteles, es el centro de la popular ciudad. En la mañana todos los hoteles se desocupan y pasadas las 2 pm están llenos otra vez.

Nosotros llegamos, después de otro largo largo viaje, ya entrada la noche lo que hizo nuestra búsqueda algo compleja. De nuevo nos encontramos con el panorama, estilo Luang Prabang, de todos los hoteles, guesthouse, residencias, inns, homestays, boutiques, resorts y camping zones llenos, lo que significo casi dos horas de búsqueda.

Sin mucho más que ofrecer, o sea same same que Tha Khaek, la ciudad es solo un cruce de caminos y destinos. Hacia el sur las 4000 islas y la frontera con Cambodia, hacia el este la frontera con Tailandia y la ciudad de Ubon, hacia el oeste la famosa zona del café, que claro que no visitamos, pero que dicen es muy bonita y, por ultimo, hacia el norte, el resto del país.

A diferencia de los pueblos en Tailandia llenos de vida y lugares públicos para pasar las ultimas horas del día, en Laos Un toque de queda obliga tanto a los locales como turistas a volver a casa a las 11.30 pm. No sabemos si es el hecho de tener "la regla", o la diferencia de enfoque en el gobierno pero la vida en la ciudades es mas bien muerta y carece de espacios para el pueblo.

Para descansar de los largos viajes en bus decidimos quedarnos dos noches antes de seguir al sur. Otro destino hacia el sur oeste es la provincia de Champasak y uno de los templos del imperio de Kampuchea que le da su nombre a la región. El segundo día decidimos visitar el templo en uno de los famosos días de motocicleta. Este sin embargo, no tuvo un resultado muy positivo por lo que no haremos un capitulo al respecto pero si contaremos que pasó.

Salimos en la mañana, no muy temprano pues el templo era cerca, siguiendo las instrucciones dadas en el lugar del alquiler. Seguimos la carretera que bordea el río por mas de media hora y seguimos las señales que nos indicaron girar a la derecha. Llegamos a un pequeño pueblo con un muelle, igual de pequeño, donde debíamos cruzar al otro lado del río. En este momento las energías empezaron a cambiar. Se acercó a nosotros el capitán del pequeño Ferry, que consiste en dos canoas unidas por una plataforma de madera, se parece mas a un catamaran de juguete, al que no pudimos entenderle, ni el a nosotros lo que queríamos hacer. Al instante un local ingles parlante apareció en la escena tratando de "ayudar". Debido a muerta investigación sabíamos el valor aproximado del viaje, el local bilingüe nos dio un precio que doblaba el esperado. Después de unos minutos de negociación logramos acordar un precio y procedimos a subir la moto al improvisado ferry. Después de unos largos minutos bajo el caliente sol de medio día, con todo listo para arrancar y el precio convenido pagado, el "capitán" se sentó en una tienda cercana. Sin saber que pasaba ni el motivo de la espera nos bajamos del barco y nos acercamos al lugar donde descansaba el señor. Después de otros minutos de mímica logramos entender que el barco no se movería si no le pagábamos el doble de lo anteriormente negociado con el bilingüe. Nos paramos desconcertados sin entender la razón de la mala jugada. Nos dirigimos al barco a bajar la moto cuando reapareció el conocido bilingüe a preguntar que pasaba. Nos dijo que lo que habíamos ofrecido era muy poco y que el capitán no estaba conforme (solo lo acepto mientras la moto estaba abajo para subir el precio después de hecho el esfuerzo). En ese instante una pareja de locales subieron su moto al barco y pagaron un tercio de lo que nos estaban pidiendo. Esa fue la mas clara señal del robo, o por lo menos intento, que estábamos sufriendo. Pedimos nuestro dinero de vuelta y nos bajamos de la embarcación. Solo para oír que el bilingüe nos decía, same same, significando que el local y nosotros estábamos pagando lo mismo. En ese momento entendimos el concepto, same same es 1=3 en la cultura local.

Volvimos desanimados a la ciudad sabiendo que no alcanzaríamos a tomar la otra ruta al templo y llegar antes de su cierre. Pasamos el resto de la tarde frente al río con algo de rencor hacia los locales de Laos y su concepto de robo al turista.

Este evento nos dio claridad de muchos otros que habíamos considerado errores pero por fuerza de repetición es claro que son maneras de robar al despistado turista:

1. Cada vez que te devuelven dinero en la cuenta lo hacen en dos tandas. En la primera te entregan menos de lo correspondiente y esperan a ver si lo cuentas o si simplemente lo metes en tu billetera. Si se dan cuenta de que estas esperando vuelven con alguna excusa para entregaste el resto. Same same but diferent.

2. En los hoteles siempre tratan de doblar el precio de las habitaciones. Negociando lo bajas en menos de cinco minutos. Same same but diferent.

3. Los conductores de tuk tuk (mototaxi) están comprados por ciertos hoteles para que, no importa que hotel hayas escogido y dicho al conductor que se dirija, te lleven siempre a su recepción. Same same but diferent.

4. Los tuk tuks tienen doble cartilla de precios, también los puedes negociar casi hasta la mitad. Same same but diferent.

Casi siempre intentaran estafar al turista de alguna manera esperamos que, si algún día viajan por estas tierras esto les sirva.

Una mala experiencia con la gente de Laos que siempre (claro que no toda) tira al robo y ven al turista como un signo de pesos al que le pueden sacar lo que ellos quieran. Triste pero es así, como en muchos otros lugares.

Ya hablamos alguna vez del turista consiente y responsable, que bueno que los locales también pongan de su parte.

Pakse y Laos same same but diferent.

Salimos al otro día, esperanzados, hacia las 4000 islas!

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