jueves, 26 de enero de 2012

Vientiane, una agradable capital.

Llegamos a Vientiane ya entrada la noche después del largo viaje desde el norte de Laos que involucró una noche más en Luang Prabang. Fue mas o menos así:

Decidimos volver desde Muang Noi, con nuestro nuevo grupo de amigos, en un pequeño bote a Luang Prabang. El viaje tardo casi 7 horas en una pequeña banca corrida de madera. Sin embargo, entre el bellísimo paisaje, la conversación con los amigos, las interminables pipas (semillas de girasol) y las bajadas del barco para pasar los rápidos a pie hicieron de esta una jornada memorable. Al llegar a la ciudad, buscamos rápidamente un hotel y salimos a saciar nuestro apetito en el bufet del mercado y luego un par de cervezas hasta temprano en la noche. La madrugada siguiente, dejaríamos al grupo en LP y buscaríamos el bus a la capital. Dirigirnos derecho a Vientiane significó saltarnos Vang Vieng, un pueblo famoso por el tubing en el nam (para algunos conocido como niumi o neumating, bajar por el río en llanta de camión) los bares, muchos ahogados por mes y naturaleza al máximo. La carretera es un espectáculo de montañas solitarias y por lo tanto un espectáculo de curvas y baja velocidad. Después de Vang Vieng la carretera pierde su encanto pero mejora su estado (lo que no significa que la velocidad aumente). Al final fueron casi 13 horas hasta nuestro destino que desde el principio nos sorprendió.

Llegamos entrada la noche a la estación de buses donde tomaríamos un tuk tuk al centro de la ciudad. La primera impresión, muy positiva, fue la buena energía que se sentía frente al río (claramente el Mekong). Un malecón que lo bordea y una calle llena de restaurantes, mercados, templos y gente le da un aire único a la ciudad.

Llegar tarde a las ciudades siempre trae el mismo problema, la búsqueda de hotel. De nuevo recurrimos a la guía y elegimos tres hoteles cercanos, como todo hotel de guía, llenos. Cerca a la tercera opción había otro que superó a los recomendados en el libro. Nuestro cuarto en el primer piso quedaba frente a una terraza que era casi privada por su locación. Sumamos a la ciudad el excelente cuarto. (A los queridos lectores recordamos que la excelencia del cuarto se basa en su locación y limpieza, si trae algún otro comodín o lujo, en este caso la terraza, es bienvenido).

Salimos a comer y fue entonces cuando descubrimos, dentro de miles de posibilidades en el malecón, el restaurante indio. El Naam de queso, el pollo tikka masala y el tofu a las hiervas indias se convirtieron en favoritos culinarios. Al día siguiente salimos a conocer la ciudad.

Decidimos hacer un paseo en bicicleta y recorrer el centro de la ciudad. Lo primero que encontramos fue una desagradable sorpresa; la histórica plaza de Nam Phu, donde de encuentra una fuente, que da nombre a la plaza, había sido vendida por "alguien" a una cadena hotelera, demolida y hoy solo se puede ver una malla verde rodeando lo que antes fue un espacio publico perteneciente al pueblo. Las cosas de las Repúblicas Democráticas del Pueblo.

Seguimos nuestro camino en búsqueda de otro de los lugares históricos de la ciudad. El Wat Si Saket, único templo sobreviviente a la represalia Siamesa por la rebelión de Chao Anou (Rey de Lao que buscó la independencia a mediados del S. XIX). Esperemos que sea perdonado por la actual república que no tiene mucha consideración por los edificios antiguos.

El Wat fue construido por Chao Anou con clara influencia Siamesa (razón por la que fue perdonado). Es la casa de mas 2000 Budas de plata y cerámica, así como de varios restos de Budas decapitados y despedazados por los siameses y arte de toda la región que data del siglo S. XVI. Algunos murales originales de 1820 aun se conservan en las paredes. Los franceses restauraron el templo en 1920 (hoy necesita otra), después de pedir diplomáticamente, con un barco de la armada apuntando desde el Nam Chao Phraya al palacio de Bangkok, el territorio al este del Mekong del reino Tai-Siamés.

Continuamos nuestro paseo por las calles arboladas del centro de Viang Chan (Los franceses lo escribían Vientiane, razón del cambio) pasando por, el ahora en obra, palacio presidencial; y por el Haw Pha Kaeo alguna vez casa del Buda Esmeralda, hoy en Bangkok.

Sorprendidos por el buen estado de las vías rodeadas de arboles y jardines nos dirigimos a Patuxai a descubrir otro de los lugares únicos de la capital. En 1960 se realizo una compra de cemento a los EEUU para la construcción del nuevo aeropuerto, resultado un Patuxai; que traduce exactamente Arco del Triunfo. A la distancia se parece mucho a su inspiración parisina, solo que con 4 entradas en vez de dos. Cerca se revela el diseño Lao con bajo relieves que semejan aquellos de los templos. La brutal honestidad, casi ingenua, de los locales los llevo a tallar una frase en la esquina suroeste que traducida va mas o menos así: "Desde cerca parece menos impresionante, como un monstruo de concreto", son así de honestos! La vista desde arriba paga la visita. Siendo uno de los lugares mas altos de la ciudad se pueden ver todos los techos y verdes avenidas, vale la pena.

Buscamos un lugar para descansar y tomar algo antes de recorrer las calles del barrio chino. Nos dirigíamos al museo nacional pero por alguna festividad estaba cerrado! Lo sentimos pero será para la próxima. Recorrimos el resto de las calles del barrio casa de varios templos menores.

Volvimos al hotel para descansar un poco y alistarnos para la comida. Ese dia probamos uno de los mejores restaurantes de todo nuestro viaje. En una esquina cercana al museo Nacional se encuentra YuLaLa cafe. Una pequeña esquina da espacio para 8 mesas y un gran tablero que describe el menú que solo se puede describir como una fusión de sabores Japoneses, franceses y Lao. El restaurante es propiedad de Saya y Aya, los jóvenes cocineros que se merecen muchos muchos aplausos! Además es barato y decorado con muy buen gusto!

Después de la excelente cena volvimos al malecón en búsqueda del mercado nocturno, algo decepcionante comparado con los otros, pero buen lugar para centrase y tomar un larde merecidas BeerLao!

Al día siguiente nos levantamos temprano para desayunar en el indio y pedir comida para llevar al bus que nos esperaba para ir a Tha Khaek, la primera ciudad del centro del país.

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