domingo, 11 de marzo de 2012

Diarios de Motocicleta 9, El "parque nacional" de Bokor

Después de desayunar en los comederos locales los deliciosos caldos de pescado con arroz, nos hicimos a la motocicleta y salimos buscando el norte.

A 8km por la carretera principal queda el desvío a mano derecha de la entrada del parque. Nos habían dicho que a la entrada había que pagar algunos dólares para acceder al parque. Al llegar, encontramos la barda levantada, un letrero que anunciaba que a partir de cierta fecha no había cobro y una caseta con un policía que nos hacia señas para seguir. -"Que suerte"- pensamos. También nos habían advertido de la reparación de la carretera y vimos desde el principio avisos anunciandola.

El parque nacional Bokor se extiende por varios kilómetros y llega a una altitud de casi 1200 metros, donde el clima es mas "agradable". Es el habitad de varias especies amenazadas incluyendo el elefante indio, tigres, leopardos, el oso negro asiático, gibbons, venados rojos, alces y otras varias incluyendo más de trescientas especies de pájaros.

Famoso además, porque en la década de los 20, los franceses, en búsqueda de climas más fríos, construyeron a 1080 metros una estación de tren para llevar a los pasajeros a las cercanías de un lujoso hotel y una iglesia vecina. Hoy las ruinas de esos lugares son testigos de la dura historia del país. Abandonadas dos veces; la primera durante la guerra de independencia contra Francia, cuando las fuerzas aliadas vietnamitas y los Khmer Issarak (Khmer libre) retomaron el territorio. La segunda vez se dio cuando las fuerzas armadas del general Lon Nol cedieron ante la creciente fuerza del Khmer Rouge en 1972 durante la guerra civil. En 1979, cuando los vietnamitas invadieron Cambodia para devolver el poder al rey, la retoma de este lugar estratégico implicó una ardua lucha; los vietnamitas armaron campamento en el Hotel Bokor Palace y las fuerzas del Khmer Rouge en la iglesia a 500m de distancia, hoy día aun se ven las balas que perforaron las fachadas.

Casi al tiempo de cruzar el portón empieza a ascender la carretera. Notamos instantáneamente la mejora, hecha a tal punto que levanto sospechas. Martin dijo que le parecía raro que tal carretera estuviese siendo construida dentro de un parque natural,-"esto me huele a urbanización"- dijo, Natis respondió que le parecía imposible dentro de un área protegida.

Empezamos a ascender y tanto la vista como los alrededores empezaron a ganar esplendor. La vista lo incluía todo, el río que desembocaba en el infinito mar lleno de islas, las salinas y el pueblo de Kampot. La montaña se manifestó y lo que era un claro día se llenó de neblina a los pocos segundos; el clima inmediatamente se transformó de cálido a invernal y la hermosa vista se volvió una blanca pared impenetrable. Durante el ascenso los dos estados lucharon por prevalecer y nosotros presenciamos la batalla desde adentro y sufrimos sus extremos cambios.

Al llegar a la cumbre todo cambió, nuestro animo aventurero y nuestra sonrisa se vieron borradas al certificar que Martin tenía razón. Un mega-proyecto de un billón de dólares arrasaba con el parque y lo transformaba en un edificio gigante de pésimo gusto y arquitectura. Al seguir andando nos dimos cuenta que el edificio era la mínima parte del proyecto; 1000 villas con dos campos de golf diseñados por Arnold Palmer rodearán el horrible edificio que será un hotel 5 estrellas con 650 cuartos de lujo, un casino y un salón de baile con capacidad para 2000 personas. El permiso de construcción y el titulo de los 140 kilómetros cuadrados de parque natural fueron concedidos por el gobierno central al chino Sol Kong, el dueño de las gasolineras Solimex (adivinen donde nos tocó tanquear en su nueva carretera) quien es el dueño de la concesión que cobra la entrada a los templos de Angkor (mínimo U$20 por persona). No nos mal interpreten, no es que estemos en contra del desarrollo y la construcción pero si de la corrupción y destrucción de ecosistemas en riesgo. Imaginen que un gringo llegara a construir esto en la mitad de la Sierra Nevada o la Macarena.

Con el alma tocada, los ojos bien abiertos y la neblina rodeando todo a nuestro paso continuamos el ascenso. De pronto a nuestra derecha el esqueleto de un viejo edificio se asomaba entre la bruma, a la izquierda un "parqueadero" con algunos carros donde dejamos la moto. Caminamos hacia el Royal Palace y nos encontramos con que la restauración había comenzado y un aviso de precaución y "no pase" colgaba de una cercha de bambú. Al parecer fuimos los únicos que respetamos el aviso pues por dentro se veía un tour recorriendo los corredores del andamioso hotel. (La próxima vez que queramos entrar nos va a tocar pagar mucha plata)

Al voltearnos y caminar hacia la moto descubrimos que, al fondo, unas grandes piedras rodeaban un vacío de niebla, al acercarnos, un acantilado con una vista infinita sobre la montaña. De repente, de nuevo, solo neblina.

Cuando volvíamos caminando sobre las grandes piedras, preguntandonos dónde estaría la iglesia y sabiendo que a 500 metros a la redonda (pero juhmm), vimos a la derecha sobre una colina una cruz que se asomaba sombría entre la niebla. En el camino de ascenso la habíamos cruzado a pocos metros pero se escondía entre el gris. Fuimos hacia ella, en un camino pedregoso y buscamos la puerta y la encontramos. Y decidimos entrar por la puerta pero después de pasar la puerta no pudimos seguir entrando pues después de la puerta una colonia ocupa obrera había tomado posesión del edificio que estaba después de la puerta así que decidimos salir por la puerta. Fue una gran puerta. De cierta manera nos acordamos de nuestros amigos holandeses de Santai que nos contaron que en su país están vendiendo iglesias debido a "que la cosa esta muy dura" y la gente ya no tiene plata para pagar por sus creencias.

Nuevamente, al despejarse, nos despertó la realidad, ahora veíamos el horrible edificio, la construcción de una represa y el típico bulldozer.

Nos devolvimos, después de que Bokor jugara con nosotros, y nuestro espíritu volvió a encenderse con la vista desde la carretera. Al llegar a la ciudad buscamos un restaurante para almorzar cuyo único requisito es que fuera propiedad local. Encontramos uno de una dulce familia y deliciosa comida.

No hay comentarios:

Publicar un comentario