sábado, 31 de marzo de 2012

Loboc (isla de Bohol), en el centro de las montañas

Llegamos a Taglibaran, capital de la isla, después de pasar por Dumanguete y haber empezado en Siquijor. Salimos en el ferry de las 11am y llegamos a las 5pm. En un Triciclo llegamos a la estación de bus que nos adentraría en la isla. En ese momento una revelación colonial; un hombre que cargaba una caja de cristal gritaba una palabra que se nos hizo conocida-"IMPANADAS"- y luego un dialecto confuso. Solo tuvimos que remplazar la letra, para que no pudiese ser mas claro, el hombre vendía empanadas de papa y carne o pollo si usted lo prefiere. Que bueno se sintió oír esa palabra, deliciosas Impanadas.

Salimos en el bus de las 6.20 pm y 45 minutos después de un constante y suave ascenso, un letrero que decía Nuts Huts en la oscuridad anunciaba nuestra parada. Nos bajamos del bus despidiendo a los super amigables filipinos y cuando las luces desaparecieron en la siguiente curva nos encontramos inmersos en el silencio y la oscuridad. Caminamos por el camino señalado pensando que en pocos minutos llegaríamos a nuestro destino, no, media hora después seguíamos caminando (un día después haríamos el camino con luz y sin maletas y en verdad toma como 15 minutos).

Al fin vimos que no había mas para donde seguir, eso no significaba haber llegado; el ultimo letrero apuntaba hacia abajo por unas infinitas escaleras (las de Tambobo eran infinitas, estas eran el papa de las anteriores). Miramos hacia abajo y sin pensar mucho, nos miramos, sonreímos y sin mas seguimos. En una escalera así es inevitable pensar que pasaría si uno se cae, solo te vez rodando hacia la selva de abajo!

Al fin llegamos! Eran al rededor de las 7.30 y la mayoría de los huéspedes estaban comiendo, felicidad: ni un viejo con veinteañera. Grupos de jóvenes, parejas mayores y un buen sentimiento: se sentía vida. Hicimos check in (obviamente habíamos reservado y confirmado antes) y nos sentamos a investigar el nuevo lugar. Era un deck volado sobre la montaña y al fondo tres grandes ventanas negras donde se oía claramente el río y el ruido de la selva. Al descansar un rato nos dirigimos a nuestro cuarto. Si pensaron que se habían acabado las escaleras están equivocados 50 escalones mas, sin descanso, nos separaban del fondo del cañon y la riviera. Nuestro cuarto era una cabaña simple pero grande y agradable, ninguna queja. Esa noche comimos y con eso fue suficiente, a dormir.

Al día siguiente lo primero que nos impresionó fue ver el río. Era de un color azul claro y brillante, como si lo hubiesen pintado. Luego notamos la gran pared de la montaña del frente que ascendía imponente en una vertical tapizada en selva; era majestuosa, entre más elevabas los ojos más se abría la boca. Conclusión a nadar! El agua era refrescante y dentro de ella el color azul se convertía en un blanco turbulento que no dejaba ver más allá de tu mano extendida. Luego vino el desayuno y un día completo de merecido descanso. El ruido de la selva y la cotidianidad solo se veía perturbado cuando un barco de karaoke surcaba las aguas del río Loboc; si, también en barco!

Al subir al comedor, lo que la noche anterior habían sido tres ventanas negras, eran tres cuadros simétricos que miraban hacia la empinada montaña. Parecían tres fotos de un verde intenso, al ser tan grande la montaña uno no podía percibir, sentado en el restaurante, donde empezaba y si terminaba. Dentro del área común una mesa de Ping pong fue testigo de grandes partidos entre los dos. La comida no sobresalía tanto por su sabor sino por su precio, era baratísima; lo que sí era delicioso era el desayuno con pan hecho en casa y la mejor mermelada de mango.

Al día siguiente teníamos alquilada una moto para ir a las colinas de chocolate. El hotel había cuadrado todo con un proveedor externo y nosotros solo teníamos que esperar a que fueran las 9 de la mañana. Eso significaba subir las escaleras, que volvemos a repetir eran infinitas, y esperar en la zona de parqueo (donde se acaba el camino). A las 9.30 nos armamos de valor para volver a bajar y preguntar que pasaba, no hubo respuesta, el proveedor no contestaba. Volvimos a subir y emprendimos el camino a pie (same same but diferent). Esta vez no hubo diarios de motocicleta.

Salimos a la carretera y esperamos el bus que nos llevaría a Carmen, el pueblo cercano a las colinas. Al ver que no llegaba de decidimos empezar a caminar en dirección al pueblo. 15 minutos después el bus de detuvo al costado de la carretera. Nos subimos y nos encontramos en él a otra pareja que habíamos visto en el hotel.

Con ellos, Bastian y Eva de Alemania, subimos la colina principal. Quién se imaginaria que este encuentro casual nos llevaría a compartir las siguientes aventuras. Las colinas de chocolate son las montañas de Mario Bros (el del primer Nintendo), perfectos conos que salen de la tierra. La leyenda dice que las lagrimas de un gigante formaron este paisaje único. La ciencia dice que hace millones de años un sedimento coralino de un océano desaparecido creó los conos perfectos. La lluvia de algunos otros millones de años derritió, compactó y redondeo la forma. Si nos preguntan a nosotros son las de Mario Bros.

Volvimos, de nuevo en bus. Bastian y Eva se quedaron en un eco-parque de diversiones cercano al hotel y nosotros seguimos al pueblo de Loboc, tres kilómetros antes del hotel (sobre la vía Taglibaran - Hotel). Almorzamos en un restaurante local con una gran cerveza de 1000ml y sin mas nos dirigimos a la segunda iglesia mas vieja de Filipinas que tiene un pequeño museo religioso en su parte posterior. Todos los museos de los católicos son muy creepis, este venia con escalera a un subterráneo con murciélagos. Gran diferencia con los templos budistas. Al salir de ahí, sabiendo que nos esperaba una larga caminata a casa, decidimos prepararnos; otros 1000 ml.

Cuando solo quedaban 1 o 2 ml llegamos a la desviación de nuestro hotel y esa esquina, un karaoke. Entramos a rellenar nuestros mililitros y terminamos quedandonos y hasta contando. Los terceros 1000 se convirtieron en los terceros 3000. Tenemos vídeos, que claramente no subiremos, para atestiguar nuestra desafinada hazaña. Desde Besame mucho, pasando por Shakira hasta Pink Floyd (dedicado a Rots, también en video) y Blink 182.

Al volver al hotel fuimos los indeseados, para resolver la situación un chapuzón en el río. En el agua nos reunimos de nuevo con Eva y Bastian, que se portaron muy bien dadas las circunstancian y una pareja de algún lado por Europa que se unió con Ron en la mano. Fiesta en el agua.

Al día siguiente salimos con Eva y Bastian (cuadrado en la comida de el día anterior) a una pequeña isla en el sur. Como ni locos íbamos a subir las infinitas escaleras con las moletas, como nadie lo hace, cuadramos un bote que nos llevaría al pueblo a coger el bus.



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