viernes, 16 de marzo de 2012

Tambobo Bay (Isla de Negros) y la isla Apo

Al sur de Negros existe una pequeña y escondida bahía llamada Tambobo de playas blancas y aguas cristalinas que rompen en los acantilados vecinos.

La dificultad en el acceso hace del lugar un pequeño paraíso escondido. Para llegar tomamos un bus en la estación sur de Dumanguete con destino a Bayawan. Al llegar a la punta sur de la isla, una media hora después, el pequeño pueblo de Zamboanguita nos dio la bienvenida. En la carretera hay que buscar un Habal Habal para que se desvié de la carretera principal y se adentre por las carreteras destapadas hacia la bahía. Habal Habal es una moto con parrilla extendida en lamina de acero que permite el transporte de hasta 5 personas (incluyendo conductor). La traducción literal es "cerdos copulando" por el grado de intimidad que se alcanza montando uno de ellos. Alquilamos dos HH para darle espacio a las grandes maletas y poder soportarlas en la parrilla. 30 minutos de emocionante recorrido, con conductores expertos, por una carretera pedregosa que parecía una montaña rusa entre palmeras y acantilados.

Llegamos a nuestro hotel y unas escaleras infinitas nos llevaron al restaurante/estadero de las 5 muy bien construidas y mantenidas cabañas. La playa blanca, agua cristalina con corales de colores que se veían desde la superficie. Un muelle flotante de bambú dibujaba al final de la playa una línea sobre el mar. Dos acantilados rodeaban la playa convirtiendola en privada. ¿Suena bien no? Kookoos nest es el nombre del hotel que además sirve una comida local exquisita debido a que el antiguo trabajo de su dueña era en catering.

Nuestro cuarto, el ultimo que lea quedaba disponible, era sobre el restaurante y no una de las cabañas privadas al borde de la playa pero tenía sus lados positivos: era la más barata y la cama se encontraba en un altillo con una vista única al mar. El baño, recién remodelado, ha sido uno de los mejores del viaje y uno de los únicos con ducha separada del inodoro (no pregunten por que pero así es en low budget Asia).

Describir los días es fácil:

1. Yoga
2. Comida
3. Mar
4. Lectura
5. Comida
6. Lectura
7. Mar
8. Atardecer en el muelle
9. Comida
10. Lectura
11. Bis

(nota al pie: la opción de lectura puede ser cambiada por escribir o pintar y en una ocasión el mar de la tarde por una caminata en el acantilado)

Uno de los días nuestra rutina se vio truncada. Un inmersión iba a ser realizada en la Isla Apo y podíamos colarnos como snorkelers (entiendan colarnos como pagar para acompañarlos). Antes de salir de Dumanguete habíamos dudado del destino y tuvimos largas conversaciones entre Apo y Tambobo, ya saben cual ganó. La oportunidad fue perfecta para, en un día de viaje, sacarnos la espinita, conocer la pequeña isla vecina (que también pertenece a Negros Oriental) y lo mejor nadar con las TORTUGAS!

Salimos temprano en la mañana y recorrimos en hora y media la distancia que separa las dos costas. Nos dejaron en la isla antes de hacer su primera inmersión y fuimos directo al lugar señalado para encontrar la tortugas. Apenas sumergimos la cabeza una tortuga nadaba a un metro nuestro. La seguimos y después de pocos minutos nadábamos entre casi una decena de grandes especímenes. Nadamos con ellas hasta llegar a una pequeña playa vecina donde descansamos un rato antes de aventurarnos, contra corriente, a regresar.

Al salir de la maravillosa experiencia fuimos en búsqueda del santuario coralino de la isla. Seguimos los avisos en sobre el pequeño camino de concreto y al llegar vimos una triste noticia; el santuario estaba cerrado porque había sufrido muchísimo daño con el tifón de principio de año (notar que ya hemos hablado de tifón y terremoto, todo en los cortos meses que lleva el año). No pudimos nadar así que volvimos en búsqueda del restaurante que nos había recomendado el dueño de nuestro hotel y que nosotros NO recomendamos a nadie, el restaurante del "Resort" Liberty. Después de esto caminamos por el pequeño pueblo, agradecimos haber tomado la decisión de Tambobo y fuimos al muelle a encontrarnos con los buzos. El viaje de vuelta fue tranquilo y llegamos justo para los pasos 8,9,10 y 11.

La ultima noche decidimos unirnos al bufete nocturno que hacen en el hotel. Cada mañana un tablerito muestra el menú de la noche y aunque siempre sonaba delicioso era demasiada comida y el costo se salía de nuestro presupuesto. Esa noche, el tablero era irresistible y además siendo la ultima noche, por que no? Entre los platos que probamos el Kinilaw de Marlin, una especie de ceviche filipino con leche de coco, se lleva el premio mayor.

A la vuelta, después de conquistar las infinitas escaleras esta vez de subida, otra sesión de Habal Habal hasta la carretera y ahí un nuevo tipo de transporte, el Jeepney. Un jeep (exactamente el que tienen en la cabeza) es transformado alargando el chasis y poniendo dos bancas laterales en su nuevo baúl. Lo mas importante son las luces de neón, las estampas de la virgen y la elaborada pintura exterior. Imaginen el resultado entre una buseta (de las que están decoradas, no de las nuevas), una chiva y un jeep y sumen las gallinas y la sobre población.

Al llegar de vuelta a Dumanguete tomamos un triciclo al muelle y desde ahí un ferry con destino a Siquijor. Ya están haciéndose la idea de lo del transporte en este país.

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