Al llegar al puerto en la capital de la isla que comparte su nombre (Siquijor) teníamos dos opciones. Ir al norte hacia Larena donde se concentra una zona de hoteles o ir al sur hacia San Juan donde hay otra, la mayoría de estos un poco más costosos. Nos habían aconsejado la playa cercana a San Juan que para muchos es la más bonita de la isla, por el otro lado, habíamos oído de un muy buen hotel en la zona de Larena de una familia japonesa. La pequeña isla con su carretera costera de 73 km se puede recorrer en un par de horas lo que hacia de nuestro camino a cualquiera de los dos destinos uno similar.
Al salir del muelle hacia el acostumbrado ajetreo de taxistas (tuk tuks, triciclos, bemos, motos, Habal Habal, etc.) uno de ellos dio un buen precio y nos contó un poco de la condición actual de la isla. Para esta temporada los vientos vienen del norte y hacen de esa costa la alternativa menos favorable debido a que el mar esta picado y lleva a la playa muchos desechos naturales; por el contrario el sur permanece con aguas y vientos tranquilos. Nos aconsejó ir al sur y nos dio la tranquilidad de que el conocía algunos hoteles que no se pasaban de nuestro presupuesto. La búsqueda fue un poco larga pues nuestra opción backpacker estaba 100% reservada. Quedamos a la merced de nuestro amigable conductor que nos llevo primero a un resort barato, que para nuestro concepto es la peor clase de hotel en la que uno puede estar, claramente no nos gusto y sus precios igualmente eran mucho mas de lo esperado. Fuimos entonces a otras dos opciones pero ninguna satisfacía nuestros, ya conocidos, requisitos. Al final llegamos a un resort que no era tan barato pero tenía la opción de cuatro cuartos económicos y uno disponible para nosotros. Otra gran ventaja, estaba localizado sobre la playa más linda de la isla y quedaba a distancia caminable por la playa de JJ's (el hotel backpacker lleno). Decidimos quedarnos y pasar la mayoría de nuestro tiempo en el otro hotel que servia mejor comida, a mitad de precio y con un ambiente libre de pensionados extranjeros y sus esposas locales veinteañeras.
La playa era realmente hermosa, la arena tenía el color y la consistencia de la harina y el agua era cristalina. En nuestra estancia el mar estaba lleno de medusas lo que nos alejó del agua pero no de la arena. En el hotel encontramos dos libros de su biblioteca que llamaron nuestra atención y a los cuales les dedicamos la nuestra la mayoría del tiempo. The Book Thief de Markus Zuzak y Carry On, Mr Bowditch de Jean Lee Latham nos permitieron vivir en la arena las experiencias de una niña ladrona de libros en Múnich de la WWII y los ingenios de un científico marinero en el siglo XIX. Esto siempre después de la madrugada con el yoga y el desayuno en JJ's.
Cuando no estábamos disfrutando de la arena íbamos en moto al rededor de la isla, ya saben que capitulo les espera.










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